Una instrucción mínima puede producir una página vistosa que diga muy poco del negocio. Es fácil repetir encabezados conocidos, diseños de moda y frases agradables. Si la información inicial no define un público, una oferta o una idea propia, el resultado tiene pocos motivos para ser distinto.
Piensa en dos ejemplos hipotéticos. «Haz un sitio para un consultor» deja casi todo abierto. «Explica este servicio del consultor, las preguntas que se hace el dueño de una firma pequeña antes de contratarlo y la forma de hablar de estas propuestas» da una dirección concreta.
A ese resultado genérico y poco dirigido lo llamamos “AI slop”. No lo define un color, un degradado, una ilustración o un tipo de encabezado. Cualquiera de esos recursos puede responder a una decisión bien pensada.



